lunes 2 de marzo de 2009

Un truco

("Imágenes Cristalizadas" inducidas en sales metálicas para analizar la verdadera calidad de los alimentos desde otro punto de vista)

¿Suplementación?

No todo el mundo está de acuerdo con ésta recomendación. De hecho hay corrientes que se oponen fervientemente a ella partiendo del criterio (correcto en un principio) de que los alimentos que comemos deberían ser ya suficientes por si mismos para abastecernos de todos los componentes necesarios en nuestra dieta. Y teóricamente desde luego tienen toda la razón, así debería ser pero… la realidad de cada día es la que es


Intentemos comer lo mejor posible, por supuesto, pero sin prescindir de herramientas que nos ayuden porque los seres humanos no vivimos de teorías. Hombre, si nuestra alimentación de todos los días se basara en alimentos integrales, de cultivo biológico, muy bien conservados..., pues efectivamente no necesitaríamos suplementar nada de nada. Pero precisamente hoy la agronomía reconoce una pérdida abismal de minerales vitaminas y otros fitofactores en nuestras frutas y verduras respecto de lo que son todavía sus “valores teóricos de referencia” en las tablas de la bibliografía disponible. Bueno, eso en frutas y verduras y por supuesto en todos los demás alimentos de origen vegetal, debida a los sobreexcesos de abonado nitrogenado y riego unidos a la práctica ausencia de materia orgánica en casi todos nuestros suelos agrícolas, y, además, a un exceso de sobreprotección fitosanitaria, que, al eliminar factores de stress para la planta (por ejemplo por la presencia de una plaga), elimina la necesidad para la propia planta de producir "metabolitos secundarios de protección" para si misma; a algunos de estos metabolitos nosotros los llamamos: vitaminas, antioxidantes, antitumorales...
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...Porque la planta que se cultiva de manera ecológica tiene que buscarse los nutrientes, y produce en más cantidad polifenoles, más antioxidantes. Frente a ello, en los cultivos convencionales se añade a las plantas lo que necesitan: agua, nitratos e incluso productos fitosanitarios. “Los primeros resultados vinieron con el elemento vegetal, como lechugas y hortalizas de hoja, porque las ecológicas presentan más materia seca, lo que significa que cuentan con más contenidos en minerales y proteínas”, ha dicho la investigadora. Después analizaron las frutas y otras verduras, “y tuvimos una sorpresa muy grata”, porque “observamos que el material ecológico presentaba mayor concentración de sustancias antioxidantes, que es la medicina del siglo XXI”.
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Así que si nuestra alimentación no se basa en productos muy cuidados, o para los momentos (o las épocas de nuestra vida) en los que no se basa en ellos, existe la herramienta práctica de la suplementación (nutriceútica)


Eficacia

Además, y hablando precisamente de suplementación, su origen natural y cultivo biológico son absolutamente recomendables porque las propias pruebas clínicas disponibles confirman, como no podía ser de otra forma, una efectividad más alta.

Radicales Libres

Por cierto, los famosos “radicales libres” cuya imagen nos tiene ahora tan saturados desde los anuncios de la TV no son ni más ni menos que unas moléculas extremadamente inestables, y precisamente por ello de vida cortísima, que intercambian agresivamente un electrón con otras moléculas de nuestro organismo alterándolas al hacerlo. Así podrían modificar por ejemplo, y es un ejemplo auténtico, el fosofolípido de una membrana celular perteneciente a la pared de una arteria dañándola y facilitando la formación de los “ateromas”, conocidos factores del infarto; o, lo que sería más desfavorable todavía para nosotros, de su propio núcleo (siendo en ese caso un factor mutágeno y como tal potencialmente cancerígeno).

El antioxidante cuando está presente ahí mismo hará a modo de “fusible” o de “kamikaze” y se sacrificará siendo él quien intercambie ese electrón con el radical libre para mantener así protegida e intacta a nuestra célula

Es por ello que los factores que aumentan la producción de radicales libres son, a la vez, factores de desgaste para nosotros. Por ejemplo, el inventor del footing murió de un infarto isquémico ¿lo sabías? y curiosamente mientras lo practicaba; como asimismo pocos saben, porque nadie parece tener demasiado interés en divulgarlo, que esos deportistas de muy alto rendimiento (élite) que tanto admiramos a través de la inmensa presión de los medios de comunicación no suelen llegar, sin embargo, a muy viejecitos…

Desde luego no está de moda recordar esas cosas porque se apartan bruscamente de nuestros paradigmas actuales cuando el deporte intenso y continuado (anaeróbico), forma parte esencial de la imagen estereotipada de la buena salud en nuestra sociedad. Sin embargo los datos reales se empeñan en atestiguar ¡qué cosas!, erre que erre, precisamente todo lo contrario; y es que solo la práctica de deporte suave y moderada (y desde luego aeróbica) nos favorece en realidad.

Pero no solo el sobreexceso de actividad deportiva genera más radicales libres de la cuenta, porque ¿qué me dices de los fumadores, o del stress, o de la edad…?


Combinación y sinergia de fitofactores

Como quizás sepas también hay antoxidantes que protegen a otros antioxidantes. Por ejemplo el Acido Ascórbico (vitamina C) resulta protegido por los Flavonoides (factor P) que multiplican por más de 20 la duración de los niveles de vitamina C tras su ingesta por nosotros. No por casualidad la naranja además de ser rica en vitamina C lo es (a la vez y también) precisamente en esos bioflavonoides, una razón más para elegir muy pero que muy bien la fuente de los suplementos nutricéuticos que vamos a utilizar, porque ni mucho menos son todos iguales aunque químicamente así nos lo parezcan.

Siguiendo ese mismo ejemplo, no será por lo tanto lo mismo vitamina C “a palo seco” que la vitamina C acompañada por bioflavonoides
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O explicado con otro ejemplo:

En su discurso de ingreso en la Academia de Doctores habló del efecto ‘en cascada’ de los componentes del aceite. ¿Qué significa esto? El aceite de oliva virgen extra tiene más de quinientos componentes beneficiosos para la salud. Nosotros hemos visto las propiedades que ofrecen muchos de ellos. Por ejemplo, el hidroxitirosol tiene un poder antioxidante superior al de la vitamina E. Hace que el aceite no se oxide fácilmente y que soporte hasta seis frituras sin ningún problema. A partir de esa cualidad, pensamos que este componente podría ser una panacea farmacéutica como antioxidante. Lo aislamos y vimos que por sí solo puede llegar a favorecer la ateroesclerosis, aunque puede ser beneficioso para inmunosuprimidos. Esto nos lleva a pensar que los beneficios que aporta el aceite se deben a la acción de todos sus compuestos, en cascada
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Producción química “versus” cultivo biológico

Por ejemplo en química orgánica en general, y desde luego en la bioquímica muy en particular, tampoco todos los “Retinoles” (vitamina A) ni todos los “Tocoferoles” (vitamina E) ni todos los ”ácidos ascórbicos” (vitamina C) que podemos encontrar en el mercado son iguales entre ellos, aunque su fórmula aparente se exprese de la misma forma.

Por ejemplo hay moléculas que aun con igual número de átomos de carbono e hidrógeno y otros elementos químicos, sin embargo unas son “dextrógiras” mientras que otras son “levórigas” dependiendo de su disposición en el espacio, lo que se analiza de perillas con el uso de la luz polarizada; hecho que nuestro organismo reconoce pero que muy bien, mientras que la producción química de las mismas puede (y de hecho suele) ignorarlas por una cuestión de costes de producción.

Bueno, eso era solo un ejemplo de carácter escrupulosamente técnico para ilustrar que, aunque se empeñen mucho y con grandes medios en vendernos precisamente todo lo contrario ¿y porqué será que lo hacen?, no siempre es lo mismo un origen natural que una fabricación.

Así si una vitamina C comprada casi al peso (500 mg y cosas así) no no sienta demasiado bien en el momento de tomarla, y aun encima sus efectos dejan mucho que desear; mientras que otra, también vitamina C, comprada en mucha menos cantidad no nos produce sin embargo ningún tipo de molestia, y encima su acción (por ejemplo en un catarro) resulta manifiestamente contundente, pueeeessss…
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Nosotros en casa utilizamos esto:
Comer los alimentos correctos, como frutas y verduras, que reforzarán mi sistema inmunológico, sin embargo, los complementos NUTRILITE™ pueden aportar un refuerzo adicional que puede que me convenga.
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La vitamina C juega un papel clave en el mantenimiento saludable de la piel, articulaciones, huesos y el sistema inmunológico. Acerola C de NUTRILITE contiene una elevada concentración de cerezas acerola, una de las fuentes naturales más ricas en vitamina C. Ref. 4288 100 comprimidos
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4 comentarios:

  1. Con la atención que le dedico siempre a los temas que publicas, he leído también esta entrada. Estoy, por supuesto de acuerdo con todo lo relativo al tema de los cultivos porque no puede ser de otra manera, cómo no van a influir las técnicas actuales en la calidad de los alimentos. Todas las personas mayores recordamos que cuando llegaba la fruta de temporada tenía un sabor delicioso. A mí me encantantaban los melocotones y ya llevo años sin comprarlos.

    Quiero, no obstante, añadir otro granito de arena a tu comentario. En la actualidad a los problemas que tu tratas hay que añadir uno que no es de menor importancia. Se recogen los frutos sin el punto de maduración mínimo para trasladarlas y mantenerlas en cámaras donde teoricamente terminarán de estar a punto para el consumo.
    Esas frutas no llegan a alcanzar nunca su punto de sazón y esta es una de esas cosas que está pasando ante la pasividad de los consumidores porque, como tu has dicho en alguna ocasión, compramos unas frutas de apariencia perfecta pero insipidas. Cuando se trata no solamente de nuestro dinero sino también de nuestra salud ¿por qué nos callamos?

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  2. Hola "Franciska"

    Colectivamente no se por qué nos callamos

    Individualmente yo no me callo

    Pero hay buena fruta a la venta, y de qué sirve comprar una fruta que solo servirá para desanimar a nuestros hijos (un poner) a que se la coman

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  3. Es muy cierto lo que dices...
    Te cuento que tiene un poco tiempo que he empezado un régimen alimenticio de tipo naturista con mi nutriólogo, con el cual voy a pesar de críticas de algunos por la confianza que le he tenido siempre a su padre (y que fue mi médico años atrás) ya que debo reconocer que el tiempo que seguí sus indicaciones fue la temporada que mejor me sentí.
    Todo son verduras y frutas pero es, como dices, necesario ser realistas en que lo que nos proporciona la naturaleza ya no está como debería ser según su origen y que no es suficiente para abastecernos de todo lo que nuestro organismo necesita. Es por eso que el régimen tiene también que apoyarse de vitgaminas y cosas por el estilo.

    Como bien dices, peor es nada y aunque lo natural no nos proporcione todo al 100% definitivamente siempre va a ser mejor comparado con toda la porquería a la que estamos acostumbrados con lo procesado, refinado y tratado.

    Un abrazo enorme y besos de hadas.

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  4. Hola "Addalina"

    Bueno, salvo casos de patologías concretas que van naturalmente aparte, yo enfoco ese tema bajo el punto de vista de la eliminación de toxinas

    Mi experencia personal me lleva a recomendar para la comida y cena el sistema particularmente fácil de entender y de aplicar de verdad de la buena de la "ensalada-con".

    Por ejemplo, ensalada de primero y carne de segundo, o legumbre de segundo, o pescado de segundo, o arroz de segundo, o pasta de seundo, o verdura de segundo, o huevos de segundo, o fécula (patata) de segundo, o...

    Pero ojo a la calidad. Conozco personas que son muy sensibles por ejemplo a la lechuga, tanto que pueden llegar a devolverla sobre todo por la noche. Lo que se dice en estos casos es que muestran alguna incompatibilidad personal (ahora eso está muy de moda), pero hemos visto repetidamente como esas mismas personas cuando la lechuga en cuestión venía directamente del huerto del vecino la cenaban tan ricamente y les sentaba de primera

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